Ahora Kekexī comprendía una verdad, que las niñas demasiado fuertes no eran cosas buenas. Porque para los hombres, las chicas suaves y delicadas despertaban un gran deseo de protección en ellos.
"Kexī, sé que ahora estás muy dolorido. Pero mi cuerpo no está bien, me siento agotada y quiero dormir. ¿Podrías llorar en otro lugar? Deja que pueda descansar un momento." La voz de Li Kexī sonaba algo confundida, lo que sorprendió a Kekexī. Sin embargo, el aspecto de Li Kexī parecía realmente agotado. Así que Kekexī no interrumpió y solo asintió, levantándose.
En el pasillo del hospital, Li Kexī se tomó mucho tiempo para calmarse. Cuando volvió a entrar al cuarto, descubrió que Kekexī estaba llorando. Eran lágrimas silenciosas, pero estas lágrimas tranquilas eran más perturbadoras que las lágrimas dramáticas y exageradas. Todo por esa profundidad de desesperación.
Li Kexī quedó en pie junto a la cama de Kekexī sin decir nada, ni consolarla o limpiarle las lágrimas. Solo permaneció a su lado, el silencio creando una sensación aún más ineluctable de resignación en Li Kexī.
Pasaron minutos y Kekexī se quedó sin fuerzas para llorar. Girándose hacia un lado, dejó caer la cara entre almohadas suaves como si estuviera durmiendo profundamente.
Pero Li Kexī sabía que Kekexī no había dormido. No recordaba nunca haberla visto llorar antes, siempre pensó en ella como una chica fuerte y optimista. Ni siquiera se imaginaba que pudiera estar tan triste e infeliz hasta el punto de llorar desconsoladamente.
En ese momento, Li Kexī sintió que esta versión enferma de Kekexī era una persona muy extraña para él. Parecía que nunca la había conocido antes. En un momento, incluso pensó que estaba en un sueño, y esa persona enferma no era Kekexī, porque ella siempre era fuerte y no lloraba.
Li Kexī deseaba escapar de ese lugar que le aterraba y le hacía sentirse extraño. El hospital era siempre un lugar donde se vivían los desencuentros entre la vida y la muerte. La figura pequeña en la cama le inspiró miedo instintivo, ¿acaso esa chica desaparecería como una burbuja?
"Kexī, ya te has dormido? ¡Duermes bien! Vamos, me voy primero, volveré a verte mañana."
Li Kexī era alguien excesivamente cauteloso y sospechoso. Su lado más básico era bastante tímido. Siempre podía escapar del lugar o de las personas que le aterraban, siempre y cuando no perjudicara sus intereses personales.