Capítulo 85: La poesía de Ji (720 votos rosas y más)La puerta principal de la familia Dòu todavía estaba llena de gente, pero el pasillo lateral estaba tranquilo, con dos coches negros de techo plano y con cortinas de bambú de corteza de bambú, donde varios sirvientes bien vestidos estaban descargando cajas.Las cajas eran de un color ámbar, mitad nuevas, mitad viejas, pero con una madera de textura lisa y clara, con grabados de nubes de bronce en las esquinas,
que daban una sensación de antigüedad y serenidad, transmitiendo una sensación de riqueza."¡Qué lujo, todo hecho de madera de flor de lirio!", susurró la señora Dòu al lado, mientras observaba las cajas.Los sirvientes que descargaban las cajas eran de unos veintiocho o veintinueve años, mientras que los más jóvenes tenían dieciocho o diecinueve, con expresiones serias y movimientos rápidos, con las manos en los hombros, capaces de levantar cajas pesadas sin esfuerzo.En este lugar, era común tener sirvientes leales, pero
no era común que todos fueran de la misma edad, complexión, vestimenta y apariencia."De hecho, es muy lujoso".¿Temían que lo robaran?La señora Dòu sonrió y, junto con la señora Dòu y Wū Shàn, se dirigieron a ver a la señora Liù.La puerta de la familia Dòu, hecha de madera oscura, estaba abierta, y el camino de piedra, pulido hasta el brillo, parecía haber sido limpiado con agua. Los pájaros que hacían nidos en el alero gorjeaban rítmicamente, y los árboles
frutales junto a ellos estaban llenos de fruta.Las sirvientas y las amas, con los ojos fijos en los invitados, permanecían inmóviles, y al verlos entrar, saludaban con la cabeza."¿Ves?", dijo la señora Dòu, "Nuestro hermano mayor no es el hermano menor, ¡es el emperador!"".La señora Dòu se rio, y, junto con la señora Dòu y Wū Shàn, entraron en la sala.La señora Dòu y el señor Jì estaban sentados; al lado de ésta, sentado junto a ella, estaba un joven
que llevaba un traje de seda blanca con lunares, y la señora Jì le hablaba con una sonrisa.Al escuchar el ruido, ambos levantaron la vista.La señora Ji sonrió, y esa sonrisa parecía surgir desde lo más profundo de su corazón. Su actitud reservada contrastaba con la habitualmente amistosa sonrisa de la señora Dòu, sorprendiendo a todos. Al observar al joven sentado frente a ellos, tenía unos quince o dieciséis años, una figura alta y un rostro hermoso pero también ordinario.
Tenía una expresión tranquila y serena, pero sus ojos brillaban como estrellas, transmitiendo la sensación de que aunque parecía tranquilamente seguro, no era fácil obtener algo de él. Era una cualidad contradictoria, difícil de olvidar.La señora Dòu se sorprendió."Este debe ser el joven Jǐ Yǒng".De repente, recordó al joven que vio en el templo Fǎyuán.Uno, dos... ¡era aún más hermoso que el que había visto antes!La señora Dòu miró a la señora Dòu, y ésta junto con Wū Shàn también