Inicio > Fantasia oriental > El caleidoscopio de la muerte > Capítulo 56: Resurrección

Capítulo 56: Resurrección (3/3)

  Cuando amaneció, todos se despertaron.
  Lin Qiushe fue el primero en despertar. Al abrir los ojos, vio a todos en el sofá, y Xu Xiaocheng y Tang Yaoyao estaban abrazados. Zhang Xing Huo estaba acurrucado. Ruan Nanxue tenía sus manos alrededor de su cuello, abrazándolo.
  "¿Ya es de la mañana?" preguntó Lin Qiushe.
  "Sí", dijo Lin Qiushe. "¡Todos estamos dormidos! Es peligroso..."
  "No hay nada de qué preocuparse", dijo Ruan Nanxue. "Si morimos en la habitación, el rey de los muertos vendrá a buscarnos, y nos hará esperar hasta el quinto".
  De hecho, fue así. Lin Qiushe miró con incredulidad.
  Las palabras de los dos despertaron a los demás. Xu Xiaocheng dijo que se había dormido en el sofá, y era peligroso.
  "¿Hay algo para comer?" preguntó Zhang Xing Huo. Había estado pidiendo comida durante todo el día. Al despertar, su primera pregunta era: "¿Dónde está la comida?"
  "Voy a la cocina a ver", dijo Tang Yaoyao y entró en la cocina. Después de un momento, su voz llegó desde la cocina: "¡Ven a ver!"
  Lin Qiushe sintió que la voz de Tang Yaoyao sonaba extraña. Al entrar a la cocina, entendió por qué.
  En la encimera de la cocina, había una comida preparada.
  Un tazón de sopa, un trozo de pan, y un par de huevos cocidos. La comida era sencilla, pero para ellos, que habían estado sin comer durante tanto tiempo, era una delicia.
  "¿Quién hizo esto?" preguntó Lin Qiushe.
  "No lo sé", dijo Tang Yaoyao. "Ya lo preparé cuando llegué, Zhang Xing Huo, ¿por qué estás tan apurado?"
  Pero antes de que pudieran terminar de hablar, Zhang Xing Huo ya había agarrado un tazón y comenzó a comer la sopa. Después de terminarlo, dijo: "¡Estoy hambriento, no tengo que esperar!"
  "También tengo hambre", dijo Ruan Nanxue. "Veamos..."
  Él era, de alguna manera, el centro de la atención. Al decir que podía comer, todos lo siguieron.
  Lin Qiushe también tenía hambre. Comió un trozo grande de pan y un tazón de sopa, pero no pudo probar los huevos.
  Ruan Nanxue no tenía restricciones, simplemente se comió tres huevos de una vez, y luego se limpió la boca.
  Después de esta comida, todos sintieron un alivio.
  "¡Estoy lleno!", dijo Xu Xiaocheng. "Qué alegría, hace tanto que no he comido bien. ¿Quién hizo esta comida?"
  "No importa quién lo hizo", dijo Tang Yaoyao. "Después de comer,..."
  Pero antes de que pudiera terminar la frase, una figura entró en la habitación. Era una mujer, vestida con un delantal, con el cabello suelto y una sonrisa amable en su rostro. Notó la mirada extraña de los demás y dijo: "¡¿Qué estáis mirando? ¡Comed, os he preparado algo!"
  Xu Xiaocheng corrió al baño.
  El silencio en la habitación era tenso. Todos miraron a la mujer.
  "¿Es así?" preguntó Ruan Nanxue. "Gracias por la comida".
  "¡Estoy contenta de que os guste!" dijo la mujer, sonriendo. "En casa, mis hijos son quisquillosos. No comen como vosotros..."
  "¿Por qué?" preguntó Lin Qiushe.
  "Porque soy yo", dijo la mujer.
  Luego, se dio la vuelta y salió de la habitación, dejando a todos con la boca abierta.
  "¿Cómo... cómo pudo hacer esto?" dijo Tang Yaoyao.
  "¿Cómo que no pudo hacer esto?" dijo Ruan Nanxue. "¡Ya nos ha dado comida!"
  "No, no", dijo Tang Yaoyao. "Pero... ¿cómo es posible?"
  "Es como si fuera un personaje que tenía que estar aquí", dijo Ruan Nanxue. "Como si la historia dependiera de ella".
  "Pero... ella está muerta", dijo Tang Yaoyao. "Ella murió ayer, ¿verdad?"
  "Sí", dijo Ruan Nanxue. "Pero, ¿qué? ¿No se puede morir?"
  "No lo sé", dijo Tang Yaoyao. "Es muy extraño".
  "Quizás", dijo Ruan Nanxue. "Quizás su muerte no es el final de la historia, sino el comienzo de una nueva".
  "Pero... ¿por qué?"
  "No lo sé", dijo Ruan Nanxue. "Pero, lo importante es que ahora tenemos comida. Y tenemos una persona que nos cuida".
  "Sí", dijo Tang Yaoyao. "Y tal vez podamos aprender algo de ella".
  "Quizás", dijo Ruan Nanxue. "Quizás ella nos enseñe a vivir mejor".
  "Espero que así", dijo Tang Yaoyao.
  "Yo también", dijo Ruan Nanxue.
  "Bueno", dijo Lin Qiushe. "Ahora que tenemos comida, ¿qué vamos a hacer?"
  "Lo que queráis", dijo Ruan Nanxue. "Pero, ¿por qué no comemos un poco más? Estoy hambriento".
  "Sí", dijo Tang Yaoyao. "Yo también".
  "Bien", dijo Lin Qiushe. "Vamos a comer".
  Y así, todos volvieron a sentarse alrededor de la mesa, comiendo la comida que había preparado la mujer.
  "¿Quién es esta mujer?" preguntó Xu Xiaocheng.
  "No lo sé", dijo Tang Yaoyao. "Pero, creo que es buena".
  "Creo que también", dijo Ruan Nanxue.
  "Creo que es buena", dijo Lin Qiushe.
  "Creo que es buena", dijo Zhang Xing Huo.
  "Creo que es buena", dijo Xu Xiaocheng.
  Todos se miraron, y todos supieron que habían llegado a un acuerdo.
  "Bien", dijo Ruan Nanxue. "Ahora que estamos todos comiendo, ¿qué podemos hacer para hacer que la casa sea un lugar más agradable?"
  "Podemos limpiar", dijo Tang Yaoyao.
  "Podemos ordenar", dijo Zhang Xing Huo.
  "Podemos hacer amigos", dijo Xu Xiaocheng.
  "Podemos amar", dijo Lin Qiushe.
  "Podemos vivir", dijo Ruan Nanxue.
  "Podemos ser felices", dijo Zhang Xing Huo.
  "Podemos ser amados", dijo Xu Xiaocheng.
  "Podemos ser felices", dijo Lin Qiushe.
  "Podemos ser amados", dijo Ruan Nanxue.
  "Podemos ser felices", dijo Zhang Xing Huo.
  "Podemos ser amados", dijo Xu Xiaocheng.
  "Podemos ser felices", dijo Lin Qiushe.
  "Podemos ser amados", dijo Ruan Nanxue.
  "Podemos ser felices", dijo Zhang Xing Huo.
  "Podemos ser amados", dijo Xu Xiaocheng.
  "Podemos ser felices", dijo Lin Qiushe.
  "Podemos ser amados", dijo Ruan Nanxue.
  "Podemos ser felices", dijo Zhang Xing Huo.
  "Podemos ser amados", dijo Xu Xiaocheng.
  "Podemos ser felices", dijo Lin
Pagina 3 / 3 1 2 3