—Este Alfred te ve más noble.— dijo su ayudante entregándole una carpeta. —General, este es el informe del Servicio de Inteligencia Nueve.
Alfred destapó la carpeta con interés:
—¿Tan rápido? ¿Ya hay un informe sobre Utopia?
Tomando el documento, comenzó a leerlo rápidamente.
El informe principal constaba de dos partes:
1. Los miembros del Servicio de Inteligencia Nueve que acompañaron a Alfred entraron en Utopia y presenciaron un asesinato; escaparon bajo la fuerza del medio noche, regresando al tren vago.
2. La línea ferroviaria desde Décis Bay hasta Berlandia no tenía ninguna parada llamada Utopia; ni el Mar Feroz tenía una bahía de ese nombre. Las investigaciones posteriores no encontraron evidencias.
2. La línea ferroviaria desde Décis Bay hasta Berlandia no tenía ninguna parada llamada Utopia; ni el Mar Feroz tenía una bahía de ese nombre. Las investigaciones posteriores no encontraron evidencias.
Estas dos situaciones estaban fuera del alcance de Alfred, pero lo que le sorprendió y asombró fue la identidad del asesino:
Se llamaba Tracy y era propietaria de un albergue, con educación media, egresada de una escuela de gramática. Después se convirtió en amante de algún comerciante y estaba tratando de escapar.
Era igual que el Tracy que Alfred había conocido, cada detalle coincidía.
Así que Alfred dedujo que Tracy era la asesina, la hermosa mujer educada que tocaba melodías tristes por la noche.
—¿Y esta es su historia?— murmuró Alfred.
La verdad sobre los residentes de Utopia parecía real, no solo una ilusión. Esto significaba que, cuando el viaje terminó, seguían siendo humanos.
Alfred se dirigió a su pequeña biblioteca para tener una conversación con Audrey.
—Audrey, ¿hay algo en lo que pueda ayudarte?— Audrey abrió la puerta de su recinto doméstico llevando a Sissy y esperaba a Alfred.
—He estado aquí esperándote por varios minutos.— dijo Audrey sonriendo.
—Quería hablar contigo sobre algo importante.— Alfred sentóse al lado de un sofá.
Audrey señaló al gran perro de color dorado:
—¿Necesitas que Sissy se vaya?
Alfred, mirando el perro tranquilo en su lugar, sonrió:
—No hay necesidad, creo que no escuchará nuestra conversación.
—Ella.— Audrey corrigió.
Cuando Audrey se sentó frente a él, Alfred suspiró de alivio.
Tras años lejos, su hermana había madurado mucho en apariencia y personalidad. Ya no era la niña pequeña de antes.
—¿Saben que has convertido en un No-Muerto?— preguntó Alfred casualmente.
Audrey asintió con calma:
—Tengo formación profesional para ello, puedes preguntárselo a mamá e incluso papá.
Alfred, pensativo, dijo:
—Eres una vidente, al igual que el dragón multicolor.
Era el regalo de Alfred para Audrey.
Cuando Audrey confirmó, Alfred le bromeó:
—¿Podrás ayudar con la terapia psicológica ahora? La mayoría de los No-Muertos, incluyéndome, necesitamos ayuda en esa área. Sí, olvida decirte que ya soy un "Juez" del 5º nivel en el camino "Juez Arbitro".
Audrey sonrió:
—Soy una doctora psicológica calificada y he recibido formación profesional, puedes preguntárselo a papá e incluso mamá.
Alfred asintió serio:
—Audrey, necesito que sepas algo: el poder de los pociones no es solo fuerza.
Deteniéndose un momento, Alfred observó a Audrey, quien escuchaba atentamente sin mostrar resentimiento.
—Cada poción contiene locura que puede llevar a la derrota... he visto casos como este, más de una vez en mis ojos enemigos y amigos... nadie está exento.— Alfred contó detalladamente sobre los peligros de las pociones basándose en sus experiencias.
Alfred notó que Audrey estaba escuchando con atención, incluso el gran perro Sissy parecía estar atenta.