—¡Es posible que esto sea muy serio! —Dunn interrumpió. Caminó hacia atrás y frente, pensativo.
—Necesitamos reevaluar a Dunn, encontrar pistas. Ahora mismo limpiaremos el lugar y cubriremos las pruebas para que nadie sepa quién lo mató. Esto hará que la Psicología Alquímica o los demás alquimistas en el hospital salgan a buscar más información.
La causa de Dunn podría estar en manos de la policía, o ya ha sido transferida al "Juez". Podemos intervenir usando las pistas obtenidas en la investigación sobre Aurora Lodge. Trabajaremos con "Los Jueces" y "El Corazón Mecánico", centrando nuestros esfuerzos en todo el condado de Elysian para rastrear a Dunn.
—¡Pediremos ayuda a la Iglesia de Bakeland o incluso a la Catedral si es necesario!
Klein asintió con seriedad, y después se despidió del capitán.
—¿Necesitas algo más? —preguntó Dunn.
Klein sacudió la cabeza firmemente:
—No, nada.
Klein aprovechó el tiempo para utilizar un simple altar improvisado en el lugar para limpiar algunas huellas esenciales. Asegurándose de que nadie pudiera sospechar de su implicación al matar a Hood Eugene con Dunn.
Luego, recuperó sus materiales, apagó las velas y eliminó la pared espiritual antes de salir del cuarto silenciosamente junto a Dunn.
—Ve a descansar —Dunn se detuvo en un rincón sin luces, tocando su sombrero negro.
Klein asintió y partió hacia el jardín de las Ninfas, subiendo al carruaje de la orden de cazadores de demonios que le esperaba.
Mientras entraba al carro, se volvió a mirar a Dunn. Este permanecía inmóvil en la oscuridad, pensativo.
La calle matutina estaba desierta; el carruaje se movió rápidamente, con giros suaves y directos.
Klein reflexionaba sobre Dunn cuando sintió una leve sensación de desconcierto.
Las imágenes delante de él se volvieron más intensas: rojos aún más rojos, negros aún más oscuros, como una pintura abstracta. Todo alrededor se ralentizó, y el carruaje parecía entrar en un mundo extraño.
Klein agarra la fórmula del "Incendio Solar" y saca su revólver.
En ese momento, una gran mano de huesos apareció por el ventanal del carruaje, lanzando una nota doblada.
Con la desaparición de esa mano, el escenario volvió a la normalidad. El carruaje continuó su viaje sin incidentes.
—Realmente es misterioso... —Klein miró la nota bajo sus pies con una sonrisa forzada en los labios.