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Capítulo 53: Visita al Ducal Palacio de Xiangyang (Medio) (2/3)

La Señora del Sexto Marqués vestía con un elegante traje de seda. En ese instante, Mò Lan se dio cuenta de quién era la más hermosa. Su belleza la destaca sobre todas las demás, pensó Ming Lan. Detrás de ellas se encontraba Jì Huán, que caminaba con una sonrisa en los labios.
—Hermana menor, ha pasado mucho tiempo —dijo Jì Huán fingiendo un saludo ceremonial.
Ming Lan estaba enfadada y no quería ser vista, así que no le respondió. Sin embargo, al ver la cara de Jì Huán, Ming Lan se sentía molesta; había llegado a un punto en el que no podía ignorar sus intenciones. En cambio, tomó su tiempo para responder: "¡Reconoce tu error! ¡Sabes perfectamente cuánto te odio desde siempre".
Jì Huán puso una cara divertida y acercándose dijo: "¡Pero eres tan hermosa, no puedes negar que me gustas!"
Él la tomó de los hombros y se acercó más, olfateando su aroma. Ming Lan retrocedió al sentirse amenazada.
—No me toques —dijo Ming Lan con firmeza.
Jì Huán puso una expresión sincera e intentó besarla, pero ella lo apartó bruscamente: "¿Cómo puedes ser tan desagradable? Si hubieras estado en casa antes, no te habría dejado ir".
Ming Lan se sintió avergonzada y ligeramente ofendida. No sabía cómo reaccionar ante su avance; era como si la conociera todo el día y nunca la había visto.
—¡Espera! Siempre has sido así, ¿por qué me tratas de esta manera? —exclamó Ming Lan, agitando sus manos en el aire.
Jì Huán se rio: "Si te hubiera dejado entrar antes, no habría podido evitarlo. Aprender a comportarse no es fácil".
Ming Lan se sintió desafiada y respondió con firmeza: "Eso ya lo sabía. Si la próxima vez que vengas, al menos trata de ser un poco respetuoso".
Jì Huán sonrió maliciosamente y le acarició el cabello: "¡Ah, esto es difícil! Me encantan tus celos. Eres tan linda cuando te enfadas".
Ming Lan sintió una oleada de ira y se alejó de él con un chillido. Jì Huán la tomó por los hombros y le dijo: "¿Qué estás haciendo? Siempre has sido así, ¿por qué te alteras ahora?".
Mientras hablaba, el rostro de Jì Huán se volvió serio. Ming Lan se dio cuenta de que algo no iba bien y trató de calmar la situación: "No hay necesidad de hablar de estos temas".
—¿Sabes? Tu hermano mayor y yo nos conocemos desde niños —explicó Jì Huán, cambiando su tono a uno más calmado.
Ming Lan asintió con la cabeza, recordando que era cierto: habían crecido juntos.
Jì Huán la miró de arriba abajo: "¿Cómo estás? ¡Has madurado mucho! Y... Te ves muy bien".
Ming Lan se sintió un poco sorprendida por su sinceridad. —He visto a Su Señoría Duquesa de Jia Cheng. ¿La has visto también?
Jì Huán asintió con la cabeza y respondió: "Sí, naturalmente. ¡Pero no estás aquí para hablar de eso! Tienes que preocuparte por ti misma".
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