más…Con la ayuda de las sombras y la vegetación que cubría su aroma, Víctor se esquivó sin ser notado por las patrullas o los animales salvajes.Después de un largo rato de exploración, Víctor finalmente descubrió la identidad de los mercenarios:"El Cuervo Lobo… Maldita sea, matar a su tercer líder ha sido como estornudar en una colmena." Exclamó al saber esto.—¡Mierda!Me escondí durante toda la mañana y me enfurecí. ¡Que te vayan todos!—El joven murmuraba con ira mientras observaba a un
grupo de cinco miembros avanzando entre los arbustos. Siguieron el camino de este pequeño grupo, pero Víctor no se precipitó en una acción directa. Se escondió pacientemente, como una serpiente esperando su presa.Después de unos cuantos kilómetros siguiéndolos, la patrulla paró para descansar. En ese momento, uno de los mercenarios se separó del grupo y se acercó a un arbusto.Al entrar en el árbol, el mercenario fue sorprendido por Víctor. Un cuchillo asomó de su mano, penetrando la garganta del
mercenario con precisión.—¡Es Víctor!¡Víctor!!—En unos pocos segundos, dos miembros del estamento trébol habían caído, y los otros dos se dieron cuenta. Un mayor le arrojó a otro compañero hacia Víctor mientras intentaba soplar una señal de alarma. Pero un pie negro lo detuvo en el último momento, y un grito cortó su intento.El sonido del cuchillo al dispararse atravesando la garganta hizo que sus compañeros se dieran cuenta.—¡Mierda!¡Tienen mucho más experiencia de la que pensaba!—Víctor bufó, corriendo hacia la seguridad."¡Sss!"Fuera
de los arbustos, el sonido de las señales se intensificó. Todos los mercenarios corrían en dirección a él.—¡Atrápalo!—gritaron desde atrás. Corrió a toda prisa, desesperado por escapar. Al girarse para huir, Víctor vio al frente una figura sombría corriendo hacia él. Un hombre maduro con una sonrisa asesina apareció en el bosque.—¡Maldito niño!Hoy morirás aquí. —rugió el hombre, persiguiéndolo.—¡Puta mierda!—Víctor bufó, corriendo a toda prisa."¡Sss!"Las señales de alarma se intensificaron, y los mercenarios llegaron rápidamente. Víctor corrió con todas sus
fuerzas, rodeado por la multitud que se acercaba. Cada grito lo empujaba más lejos, hasta que logró perderlos.—¡Te subestimé!—Víctor murmuró al aire, escuchando cómo los mercenarios corrían hacia él. Con la ayuda de las sombras verdes en su ropa, se escondió entre los arbustos, perdiéndose entre la vegetación.Después de correr un rato más, Víctor se volvió y vio a un hombre maduro corriendo hacia él. Este último le lanzó una mirada asesina antes de rugir:—¡Maldito mocoso!¡Hoy morirás en la Montaña
de Bestias!La tensión en el ambiente era palpable, pero Víctor no dejaba que eso lo intimidara. Corrió con todas sus fuerzas hacia la seguridad del bosque.El enfrentamiento se intensificó y los mercenarios seguían persiguiéndolo, cada vez más cerca. Víctor sabía que necesitaba ser cuidadoso, pero no iba a rendirse fácilmente.—¡Sss!—Víctor corrió entre los arbustos, desesperado por escapar de aquel grupo. La lucha se intensificó y Víctor continuó huyendo con todas sus fuerzas.La luna brillaba en el cielo, iluminando su camino
mientras corría a través del bosque, dispuesto a continuar su fuga.