Xiang Yan experimentó las extrañas gotas verdes y notó la energía pura.
— ¡Es una poción!
—Sí, para preparar esta pequeña pila de líquido curativo, me costó al menos tres o cuatro días.
Anciano Yào apareció frente a él, lanzando un suspiro.
—No te imaginaba que podrías recuperarte en solo cinco días. ¡No solo estás bien, sino que has llegado al umbral del Séptimo Estrella!
—¿Han pasado cinco días?
—Sí. Al principio creía que necesitarías descansar durante dos semanas para recuperarte, pero resulta que lograste un progreso sorprendente en apenas cinco.
Xiang Yan admitió con una risita:
—Aquel día, simplemente quise usar esa técnica terrenal y ver si podía vencer a un guerrero. No sabía lo peligroso que sería.
—¡Pero no me hagas reír! Esa cosa no se llama técnica terrenal. —Anciano Yào frunció el ceño, burlándose.
Xiang Yan asintió y preguntó:
—¿Podemos quedarnos aquí por mucho tiempo?
—Hasta que seas un guerrero.
—Entonces, ¿dónde estaremos mientras tanto?
—En la Selva de Mágicos. Necesitas entrenar para ser un guerrero, pero no me preocupas con esos pensamientos. También debes practicar la alquimia; hay muchos ingredientes en el interior que puedes usar.
Al ver a Xiang Yan cargar la Escopeta Negra y salir, Anciano Yào le dijo:
—Tranquilízate, ya estás fuerte.
Con cada día de entrenamiento, la qi de Xiang Yan se volvió más sólida. El tercer día después del despertar, Xiang Yan logró romper el Séptimo Estrella sin resistencia alguna.
Xiang Yan comenzó a practicar técnicas menos intensivas y su atención se centró en las pociones de alquimia. Preparando varias pociones, incluyendo la Fruita de Deseo que era capaz de provocar deseos.
Después de preparar la poción, Anciano Yào observó:
—¡Sí, estás listo!
Xiang Yan sonrió y probó la poción. No pudo evitar admitir con una risa:
—¡Espero que funcione bien!
Anciano Yào se burló:
—Lo mismo digo.
Con esta diversión entre ambos, Xiang Yan finalmente entendió el verdadero significado de ser un alquimista.