Víctor Viejo suspendido en el aire observaba la escena, frunciendo el ceño: "¡Este niño está haciendo algo mal! ¿Qué hace con este tipo de energía tan desordenada?"
Suspirando, Víctor Viejo calmó su preocupación y se quedó atento a las acciones de Vico. Con el panorama actual, sabía que no podría soportar mucho más.
Mientras tanto, Vico, cerrado en sí mismo, comenzaba a sentir pánico. La energía del universo entrante le causaba una sensación de dolor y estrés en sus venas; si seguían así, su canalización de chakra corría el riesgo de estallar.
"¡Maldito, ¡Detente!" —gritó Vico con toda la fuerza que le quedaba. Pero las palabras parecieron no tener efecto y el remolino comenzó a girar más rápido.
"¡Joder!" exclamó Vico al ver cómo el remolino se llenaba de una fina llamarada violeta, absorbía más energía y la reducía rápidamente a gotas diminutas.
Con cada nueva gota que entraba, el remolino disminuía en tamaño, pero sin preocuparse; para Víctor Viejo, el chakra se volvía más y más intenso.
Finalmente, Vico pudo sentir cómo su cuerpo resistente se fortalecía con el flujo constante de energía pura. La satisfacción casi lo hizo emitir un gemido.
En la cueva, Víctor Viejo notó la nueva actitud de Vico, reacio a mostrarse inquieto, sonrió y asintió con resignación. Había algo extraño sucediendo en el interior de Vico; de otra manera no estaría tan relajado.
Después de un tiempo, el remolino se redujo hasta ser solo un pequeño remanente que aún se movía en direcciones contrarias. La llamarada violeta fue disipándose poco a poco.
Finalmente, los rayos de energía pura comenzaron a ser absorbidos por Vico en grandes cantidades, refunfuñando sin cesar. El chakra en el remolino se volvió tan intenso que incluso Víctor Viejo sintió la presión.
Con la constante absorción, Vico notó cómo sus venas y huesos parecían fortalecerse y estrecharse, una transformación casi milagrosa.
Luego del giro del remolino, el chakra absorbido se manifestó en una gran presencia que se desató de su interior.
Vico abrió los ojos con fuerza, y la energía del universo pareció arremeter hacia él. Un aura más poderosa que nunca lo envolvía.
Sonriendo, Víctor Viejo dijo: "¡Felicidades! A partir de hoy, eres un verdadero Mago Pequeño Combate!"