Entre las mujeres que conoció Vixián, ninguna se comparaba en encanto y fascinación a la Princesa Ya Fei de la Ciudad Utan.
"¡Gug..." Al ver a esa mujer lujuriosa, el cuello de Vixián se movió levemente. Con lentitud, su mano se desplazó hacia sus muslos y con fuerza apretó. El dolor intenso lo hizo recuperar un poco la lucidez. Su mirada recorrió las aguas junto a la mujer, y bajo el agua transparente, una cola serpenteante de color verde ondulaba con un aire salvaje.
"Ladrona..." murmuró Vixián con los ojos entrecerrados. Instantes después, su rostro se cubrió con asombro. Su percepción espiritual no podía determinar el rango de la mujer desnuda frente a él.
"¡Problema... esta mujer debe ser al menos un Guerra Démonio o hasta un Guerra Reino." Se ahogó en saliva, y luego, confundido por el poder de la mujer, Vixián intentó retirarse. De repente, descubrió que los ojos brillantes de la mujer desnuda lo miraban desde las aguas.
Las hermosas ojos de la sacerdotisa serpiente parecían un río primaveral, fijos en el escondite de Vixián. Con una mano que cubría su boca, reía dulcemente: "¡Niño humano, viste el regalo de mi hermana y te quieres ir así? ¡Eso no funcionará!"
Al instante, la mano de la sacerdotisa golpeó las aguas, creando un rayo acuoso. Con una sonrisa en sus labios rojos, proyectó una gota tóxica hacia el escondite de Vixián.
Aunque los susurros de la sacerdotisa parecían dulces como los mimos entre amantes, su acción fue terriblemente cruel. Si Vixián fuera alcanzado por esa flecha venenosa, no sobreviviría ni siquiera sin heridas graves.
Sin embargo, Vixián había estado prestando atención a la sacerdotisa desde que notó su poderoso rango. Al ver su rápida acción, apoyó el pie en el suelo y se deslizó hacia adelante con velocidad.
"¡Chis!" El rayo acuoso golpeó vacío, dejando atrás un montón de árboles secos.
Mirando los árboles secos que quedaban donde había estado, Vixián no pudo evitar dar una respiración fría. ¿Qué veneno tan fuerte es este?
"Xi xi... ¡No pensé que fuera tan guapo!" La sacerdotisa sonrió ante la emergencia de Vixián. Sin importarle que su parte superior estuviera desnuda, se burló: "¡Jeje, hermana mayor te permites bañarte tranquilamente… solo pasaba por aquí."
Riendo, el rostro de la sacerdotisa se tornó sarcástico: "Jaja, hermana mayor, continúa tu baño... solo era un paseo."
Vixián retrocedió hacia las aguas rápidamente. Las hermosas ojos de Lulú lo observaban con curiosidad.
Con los dedos finos y delicados, la sacerdotisa comenzó a danzar. De repente, una aura fría se disparó desde el bosque hacia Vixián.
Vixián sintió esa fría aura y tembló ligeramente. Las llamas purpuras de su Armadura de Fuerza Démonia cubrieron su cuerpo y lanzó un grito cortante hacia atrás. La luz roja se combinó con la oscura, formando una serpiente colorido que caía muerta.