CAPÍTULO 464: Vibración
En una antigua torre iluminada débilmente, un grupo grande de personas se agolpaba alrededor de Vico Yan y Wu Hao, quienes cerraban los ojos. Susurraban entre ellos con risas burlonas.
"¡Apartaos! ¡Leyenda Jue está llegando." Una voz de protesta salió del exterior de la multitud. Inmediatamente, una estrecha calzada se abrió rápidamente. En esta "Torre del Fuego Celestial", los ancianos en las diferentes etapas de la torre tenían el rango más alto. Si alguien ofendía a estos ancianos aquí, probablemente no tendría un buen final. Podrían usar su autoridad para hacerle algo que lo dejara triste y sin palabras.
Con la multitud separándose, un anciano vestido con ropa sencilla entró lentamente. Sus ojos sonrieron mientras miraba a Vico Yan y Wu Hao, cuyos cuerpos estaban rígidos y inmóviles. Dijo: "¡Son dos chicos que no saben de la existencia del cielo! ¡Entraron en la 'Torre del Fuego Celestial' sin informar! ¡Este castigo es injusto!"
"Jaja, cada año hay jóvenes nuevos que se precipitan para entrar a la ‘Torre del Fuego Celestial’, merecen este castigo... " La multitud soltó risas de satisfacción. Aunque el proceso de cultivo en la torre era rápido, aún había cierta monotona. Ahora tenían nuevas personas con las que divertirse.
"¿Por qué reírse? Los nuevos estudiantes no entienden las reglas aquí."
Una voz fría y clara resonó. La gente miró a donde provenía la voz y vieron a una mujer joven vestida con un elegante falda de plata. Ella era alta, pero sus mejillas estaban delgadas, aunque su rostro era hermoso, su piel blanca como la nieve y sus facciones dibujadas. Lo que sorprendió a todos fue que tenía el cabello largo y lacio en un tono raro de plata, combinado con su vestido blanco, lo cual le daba una apariencia distante e indiferente.
La mirada de la multitud se posó en esta mujer silenciosa. Inicialmente se iluminaron con admiración hacia la belleza femenina, pero luego se mostraron ligeramente aterrados.
Con el anciano vestido de plata hablando, las risas de satisfacción casi desaparecieron. Esto demostraba que esta mujer tenía una reputación y poder no tan débiles en el internado.
"¡Jaja, es la pequeña Muyue! ¡El viejo no me ha visto, estos son unos tipos inútiles, ni con quien hablar."
La voz del anciano Leyenda Jue, al reconocer a la mujer, se sorprendió un poco. Sus ojos brillantes miraron a la mujer antes de suspirar: "¡Parece que en apenas unos años eres capaz de postular por el puesto de anciano! ¡Esta habilidad y velocidad son realmente asombrosas!"