Pese al éxito previo, su mente se había alterado. Con un último error, las hierbas destiladas se volvieron cenizas.
Respiró profundamente y, luego de varios intentos fallidos, miró a Vxiao Yan con una sonrisa maldita.
—¡Pez falso! Estoy seguro de que tú también vas a fallar...
Justo cuando Vxiao Yan comenzaba su último intento, una corriente rojiza se agitó violentamente en el caldero y expulsó un fuerte impulso. La tapa voló hacia arriba, y las hierbas destiladas cayeron al suelo.
—¡Maldición!
Los presentes quedaron boquiabiertos ante la escena de Vxiao Yan.
Han Xian suspiró al ver la derrota de Vxiao Yan, y se relajó con una sonrisa. Se giró para mirar las últimas hierbas sobre el marmol.
—Parece que no podré hacer este Daniel de Fuerza Dragón... No importa; solo necesito que mis hierbas fallidas sean mejores que las suyas...
Con estas ideas en mente, Han Xian encendió otra llama y comenzó a realizar su último intento. Sin embargo, ¿podría hacerlo con la misma confianza tras fracasar?
Vxiao Yan extendió su mano y un fuerte impulso de atracción hizo que la tapa del caldero volara hacia él. La cerró sobre el caldero.
—Ahora entiendo...
Mientras observaba la llama verde, Vxiao Yan sonrió. Había aprendido mucho de sus dos fracasos, y ahora se concentraría plenamente en la tarea final.
Con una velocidad asombrosa, los ojos de Vxiao Yan eran como rayos mientras las hierbas volaban al caldero.
Los presentes no podían creer lo rápido que trabajaba Vxiao Yan; el intento anterior había sido demasiado meticuloso para fallar.
Xuan'er y sus compañeros se miraron entre sí, con rostros sorprendidos. Finalmente entendieron la calma de Vxiao Yan.
En el cuadrilátero, Hao miraba a Vxiao Yan con asombro y luego lanzó una mirada sospechosa a Han Xian.
—Probablemente Vxiao Yan tenga más posibilidades... —Hao suspiró y entregó la hierba fallida a Han Xian.
Han Xian se quedó rojo de vergüenza, pero al final aceptó la hierba.
Con estos acontecimientos en el cuadrilátero, el tiempo parecía estancado. La llama verde y dorada ascendía...
Los espectadores miraban atentamente a Vxiao Yan con manos sudorosas. De repente, un aroma medicinal emergió del cuadrilátero, llamando la atención de todos.
—¡Puf! —Hao suspiró al ver que Han Xian entregaba una hierba fallida.
Han Xian se retiró y entregó su hierba a Hao, que parecía avergonzado.
Vxiao Yan continuó concentrándose en el caldero.
Al cabo de unos minutos, la llama verde emergió victoriosa del caldero. Vxiao Yan sonrió al verlo.
—Parece que ganaré esta vez... —Hao suspiró y se retiró, dejando a Han Xian con una hierba fallida.