Viose se retiró rápidamente mientras estaba envuelto en una aureola dorada; guardó su pesado bastón en el alga. Con movimientos extraños, cada paso lo mantenía a salvo del ataque de las cadenas.
Los grandes poderes presentes en el cielo estaban asombrados al ver que Viose podía resistir a un Gran Luchador por tanto tiempo; la cara de Xie Bi Yan se volvió aún más sombría.
Con cada intento fallido, el rostro del Guardián de Hierro mostraba creciente frustración. No esperaba que Viose fuera tan ágil bajo este ataque; incluso un Gran Luchador Cumbre estaría en dificultades.
—Jaja, buen chico, me subestimaste... mereces elogios por matar a dos Jefes del Clavo —el Guardián de Hierro se burle con rabia. Movió su mano y ocho cadenas negras emergieron de su cuerpo, enredándose en el cielo para perseguir a Viose.
—Pero... ¿cómo escaparás ahora?!
Con la advertencia del Guardián de Hierro, las cadenas negras parecían cerrar un muro de telarañas alrededor de Viose, cortando todas sus posibilidades de escape. Solo le quedaba resistir.
Viose, sabiendo que no podía escapar, detuvo su intento de esquivar y miró el avance constante de las cadenas negras con una expresión de preocupación en su rostro.
Cuando Viose se encontró con un destino sin salida, los grandes poderes del Clan Veneno suspiraron internamente, impotentes. Al ver que aparecía un Gran Luchador, su moral caía drásticamente; sabían que, incluso si Fairy Xiao Ya era un Gran Luchador, no podría enfrentarse a dos de una sola vez. Si ella perdía, el Clan Veneno tendría un mal final.
Xie Bi Yan también mostró una expresión despiadada en su rostro; podía anticipar la terrible imagen que Viose tendría en el siguiente instante...
Con cientos de miradas cargadas de pensamientos observando, las cadenas negras se acercaron rápidamente a Viose. Sin embargo, justo cuando estaban a punto de impactarlo, el espacio alrededor del cuerpo de Viose se deformó repentinamente; con la deformación del espacio, las cadenas que habían estado en un camino perfecto se desviaron y finalmente rozaron el cuerpo de Viose.
La sorpresa generada por este evento llenó todo el lugar. El Guardián de Hierro quedó asombrado antes de gritar: —¡Alguien, ¿qué haces ocultándote aquí? No te metas en esto o...
—¿O qué? —Una voz fría emergió desde delante de Viose mientras una figura lentamente se materializaba.