El tiempo pasaba mientras Xiang Yan se concentraba en su entrenamiento. Con cada movimiento de sus manos, la energía en su palma se volvía más fluida...
—"Alto del espíritu... Cierre y guarda el cielo... Entra en el ojo..."
Con las palabras, una energía sutil y pura se filtró desde el aire y entró en el centro de sus cejas.
Xiang Yan no notaba nada. Solo sentía que su control sobre el espíritu se volvía más fluido con cada palabra; incluso el bloqueo entre los movimientos disminuyó...
La habitación estaba silenciosa, solo la voz sutil y melodiosa resonaba en el aire.
El tiempo parecía fluir rápidamente. Xiang Yan no sabía que había pasado cerca de diez días enterrado en su entrenamiento.
Durante estos diez días, debido a la próxima celebración de la Cumbre de los Dan, la población de la Ciudad Santa de los Dan se expandió exponencialmente. Todo el lugar estaba lleno de personas...
La expansión del flujo de personas no evitó problemas, pero gracias a que la Torre de los Dan era una entidad poderosa, la estabilidad y orden eran mantenidos. La inminente celebración provocaba que toda la ciudad se calentara hasta el punto de un brote generalizado; después de todo, la Cumbre de los Dan no solo era importante en la Zona de los Dan, sino que también era un gran acontecimiento en todo el Continente.
Bajo esta superficie de agitación y caos, había secretos ocultos. Esta Cumbre de los Dan era diferente a las anteriores debido al Fuego Trienal; muchos grupos enviaron sus maestros del fuego para ganar el Fuego Trienal! Esta cumbre se convertiría en un escenario donde los maestros del fuego competían durante toda su vida!
Todo el entrenamiento era solo para esta Cumbre de los Dan.
Los maestros del fuego se enfrentarían a la Cumbre de los Dan por el honor y la gloria.
En medio de esa agitación, el tiempo llegó al día final antes de que comenzara la Cumbre. En ese momento, un joven sentado en una habitación de la Torre de los Dan levantó su mirada negra...