El rayo de luz se insertó en el nubarrón, causando que este se agitara violentamente. Relámpagos negros como serpientes rugían y se envolvían alrededor del rayo de luz, golpeándolo con fuerza hacia el óvulo.
—¡Rrrr!
La ola de vibraciones recorrió todo el monte lleno de plantas. Los relinchos resonaban en los oídos de todos.
Xiao Yan observaba el óvulo mientras era bombardeado por los relámpagos. Dentro del óvulo estaba un Xuan Dan de grado nueve. Sólo después de superar este rayo celeste, podría romperse y liberarse. Nadie podía ayudar; Xiao Yan solo podía observar. Un Xuan Dan de grado nueve era diferente a otros medicamentos que podían ser detenidos en el momento del rayo. Necesitaba la fuerza de los relámpagos para convertirse en perfecto...
Xiao Yan, atento, vio cómo el óvulo emitía más y más luz a medida que los rayos lo golpeaban. Aparecían más y más rachas negras.
—Clik...
La brutal bombardía duró unos quince minutos antes de disminuir poco a poco. Justo en ese momento, un débil sonido crujiente se escuchó del óvulo... todos se quedaron sorprendidos, mirando el óvulo con atención. Sobre éste apareció una pequeña fisura.
—Clik… Clik… Clik…
La aparición de la primera grieta provocó que más rachas negras empezaran a aparecer en el óvulo. La luz se filtraba desde estas grietas, haciendo que el óvulo pareciera lleno de lirios de luz.
—¡Rrrr!
Cuando las grietas cubrieron todo el óvulo, un rayo negro descendió del cielo y golpeó con fuerza. Las rachas se expandieron rápidamente hasta explotar en pedazos...
En el instante en que el óvulo explotó, una fragancia medicinal inmensa llenó el cielo. La esencia de las plantas creaba formas de hierbas y llenaba el cielo.
—¡Ziiii!
De repente, un destello de luz emergió del cielo. Como un rayo, se dirigió hacia fuera del monte lleno de plantas. Atrás quedaban rastros de fragancia medicinal como si fuera una substancia tangible.
—¡Eso es un Xuan Dan de grado nueve!
—¡Va a escapar!
Este destello causó que la cima se volviera loca; todos salieron corriendo y sus miradas ardían en el cielo buscando la luz. Su codicia estaba latente.
—¡Eh!
Sin embargo, cuando el lujo de las personas surgió, una voz fría resonó desde el cielo. Los corazones de los espectadores se congelaron. Se dieron cuenta de lo que pasaba y rápidamente recularon sus pies. Coger ese Xuan Dan de grado nueve de Xiao Yan no era fácil.