Capítulo 11: Pequeña Secuela (2/3)

Fei Feng abrió la puerta y vio a Fei Yao caminando nerviosamente por la habitación. "Hermano mayor..." exclamó Fei Yao, con cierto temor.
Fei Feng sonrió amablemente como siempre, mirándola de cerca. El ambiente entre ellos se hizo más íntimo. Se quitó su abrigo y le dijo a Fei Yao que se sentara en el sofá. Ella titubeó, pero él la empujó hacia el sofá. Fei Yao levantó la cabeza, con una sonrisa forzada.
"Hermano mayor... lo siento..." Murmuró Fei Yao.
"¿De qué te disculpas ahora?" Fei Feng sonrió de forma cálida pero sus ojos brillaban con ironía.
"¿No estás enfadado, hermano mayor?" preguntó Fei Yao, mirándolo. La ironía en su rostro había desaparecido y solo quedaba una suave calidez.
"No vine a discutir contigo si no tienes algo importante que decirme." Fei Feng evitó hablar de ese tema, no le importaba que Fei Yao se escondiera o se acercara. Ya estaba preparado para todo.
"Mañana es mi cumpleaños número 18 y quería saber si tú también vendrías a celebrarlo..." Fei Yao suspiró, sentía un gran alivio en el corazón.
"¡Claro que iré! Volveremos a ser como antes." Fei Feng sonrió con calidez.
Pero Fei Yao sabía que nunca sería tan simple, ya que Fei Feng era su primo y no podía permitir algo tan íntimo entre ellos.
En la habitación de Fei Feng, el ambiente se volvió tenso. Fei Feng estaba a punto de liberar su necesidad física cuando una mano lo tocó. Fei Yao, sin experiencia, abrió los ojos asombrada.
"Hermano mayor..." gritó Fei Yao con voz ahogada y temblorosa. Los ojos de Fei Feng se nublaron; sus labios rojos le pedían desesperadamente alivio.
"No, hermana menor... no podemos hacer esto." Fei Yao luchó por liberarse. Pero Fei Feng estaba decidido y su cuerpo había tomado el control.
Fei Jianyang observaba todo con una expresión dolida en sus ojos. "Fei Yao, ¿cómo pudiste permitir que esto te pasara? Fei Feng es tu primo."
La presencia del veneno en el vino de Fei Feng comenzó a desvanecerse y se calmó. Observaba a Fei Jianyang con ojos rojos, como un animal feroz.
"Fei Jianyang, no puedo permitir que te metas en esto. Fei Yao es mi hija." Fei Jianyang estaba decidido a hacer una decisión.
Finalmente, Fei Feng y Fei Yao fueron llevados al dormitorio por las sirvientas. En la habitación oscura, solo quedaban los ruidos de su respiración agitada.
Fei Jianyang observaba a la figura deshecha de Fei Yao, con sangre en sus piernas. "¡Fei Yao! ¿Cómo pudiste permitir que Fei Feng te hiciera esto?" gritó Fei Jianyang, furioso.
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