Zhang Lu meditó durante mucho tiempo antes de tomar una decisión. Finalmente, se animó a tomarlo: debía hacer algo al respecto con Liu Liang. Si no, podría convertirse en un peligro latente que la atacara en cualquier momento.
Tan pronto como tomó esa decisión, Zhang Lu comenzó a actuar rápidamente. Contactó a una persona de su pasado y compró una tarjeta temporal para hacer la llamada. Acordaron que, después de que Liu Liang se desmayara, alguien le inyectaría una cantidad excesiva de drogas.
A las seis de la tarde, en el hotel Acrisio.
Zhang Lu había reservado la habitación dos horas antes y envió el número a Liu Liang. Se aseguró de familiarizarse con el entorno interno y externo del cuarto y prepararse para su llegada. Su sonrisa se ensanchó ligeramente al pensar en lo que estaba a punto de hacer.
Zhang Lu había reservado una habitación doble, con iluminación tenue y misteriosa. Esto facilitaría sus planes y bajaría la guardia de Liu Liang, haciéndolo confiado e imprudente.
El electrico, el rocío antipeligros y las drogas estaban escondidos bajo la mesa de noche. La cama estaba cubierta con un paño para disimular su presencia.
Después de asegurarse de que todo estaba en orden, Zhang Lu se dirigió al baño a darse una ducha. Cuando salió, llevaba un vestido de seda sexy que resaltaba sus curvas. La luz la hacía ver cautivadora y encantadora.
Zhang Lu miró su teléfono, consciente de que el momento estaba llegando. Su corazón latía con una mezcla de ansiedad y temor. Se preocupaba por lo imprevisto y temía no poder hacerlo, pero más aún, sentía un miedo profundo debido a los abusos de Liu Liang.
No tuvo que esperar mucho. Un rítmico golpeteo en la puerta anunció su llegada. Cada golpe parecía mostrar una determinación inquebrantable.
Con el corazón en vilo, Zhang Lu se acercó a la puerta y abrió con una sonrisa seductora. Liu Liang entró de inmediato, sus ojos brillaban con un interés apetitoso. Esta noche sería memorable, pensó. Su rostro se iluminaba con una risa malévola.
Zhang Lu sintió pánico al ver su expresión. Recordaba el día oscuro y desagradable que Liu Liang le había infligido. La suciedad y la asquerosidad eran lo único que recordaba.
Liu Liang la abrazó de inmediato, acercándose a sus labios para besarla. El calor en su rostro hizo que Zhang Lu se sintiera incómoda.