El clavo golpeó accidentalmente la pierna de la rana y se vieron más gotas de sangre.
"¡Lo hice otra vez!", exclamó Liang Shuang frustrada. "No entiendo, ¿por qué el director de esta universidad médica eligió un lugar tan cerca del aeródromo?"
Otra chica bromeó: "Liang Shuang, recuerdo que en tu primer día dijiste que querías encontrar a un piloto como pareja. ¿Por qué te has arrepentido tan rápido?"
Al escuchar la palabra "piloto", el corazón de Stiles se aceleró y luego volvió a su estado normal mientras observaba los datos en la mesa.
Liang Shuang comentó: "Son dos cosas, aún no lo he encontrado".
Stiles continuó con sus experimentos. Una compañera de equipo llamada Bai Yu Yue solo le entregaba pinzas y agujas, sin hacer nada más para el trabajo del grupo.
Bai Yu Yue miraba su teléfono móvil cada poco rato, distraída. De repente, un mensaje en su teléfono vibró. Cuando lo abrió, una sonrisa dulce se dibujó en su rostro.
Stiles y ella estaban separados por una estructura de metal oxidada. A través del pequeño marco, el movimiento entre ellos se volvía más claro.
El chico no hizo nada más que mirar fijamente a la chica, mientras sus dedos subían y bajaban inconscientemente. Ella intentaba acercarse un poco más, pero él la detuvo con una ligera mano sobre su muñeca, observándola con una mezcla de diversión y desinterés.
La cara de la chica se ruborizó y decidió confesar: "Te amo".
Él no reaccionó. Suspirando cansinamente, preguntó: "¿De qué forma?"
Su mano larga se acercó a su cuello, con las uñas rozando su piel, un toque ligero pero significativo.
Antes de que pudiera acercarse más, él la detuvo suavemente y le miró fijamente. Ella notó el desafío en sus ojos y se echó a llorar en su pecho: "Eres frustrante".
El viento cesó y el atardecer se hizo brillante. Stiles se sintió demasiado calentura, agobiada por la humedad del aire, casi al borde de quedarse sin fuerzas.
Las nubes rosadas se deslizaban en el cielo, iluminándolo con un resplandor cálido y radiante. Stiles notó que un chico miraba desde arriba, justo donde estaba la cancha de fútbol del aeródromo.
Al verlo desde allí, solo se veían cabezas y hombros bajo una mar de verde.
No sabía lo que esperaba. Mientras pensaba en todo esto, su teléfono vibró. Su madre le llamaba. Stiles contestó con un tono relajado: "Mamá, aún es muy cálido aquí, no necesito ninguna manta extra".
Su madre suspiró: "Faltan pocos días para la bruma de otoño, y el clima será frío. Recuerda comprar una manta adicional".